Amanecía un viernes 4 de enero en la ciudad de Cuenca. Inicialmente todo transcurría con absoluta normalidad, se respiraba en el aire fresco la ilusión y felicidad propia de la época navideña y sus habitantes, especialmente los niños, andaban un tanto nerviosos aguardando con impaciencia la fecha más esperada del año, el 6 de enero, día de Reyes.

Dentro de la cotidianidad de ese día, ciertas personas, en concreto voluntarios de Cáritas de la parroquia del Cristo del Amparo de Cuenca, se toparon aquella mañana con una desafortunada noticia. La furgoneta en la que se habían estado guardando un gran número de juguetes, para entregar el tan deseado día de Reyes a un grupo de niños desfavorecidos, había sido forzada y todos los juguetes robados. Ya no quedaba nada. Una tragedia que amenazaba con romperle el corazón a tantos niños que por aquel entonces ni siquiera sospechaban lo que había ocurrido.

Sin embargo, la esperanza es lo último que se pierde y aquellos valientes, entregados voluntarios no tiraron la toalla. Todavía no estaba todo perdido. Podrían volver a reunir los juguetes, pero deberían ponerse las pilas. Esta vez, el tiempo jugaba en su contra.

Enseguida su situación se difundió por toda Cuenca y todos se pusieron manos a la obra. Y por todos, nos referimos a todo el mundo. Cientos de personas se acercaron a lo largo de ese día para dejar allí juguetes e incluso se llegó a recibir envíos desde Alemania.

En Madrid, la difusión llegó a alcanzar unas dimensiones insospechadas. Sin saberlo, la noticia llegó a oídos de Olatz Elola, fundadora de Blessings, una tienda cuyos productos tratan de transmitir la esperanza de vivir. En cuanto Olatz estuvo al tanto de la situación, decidió donar parte de sus juguetes. Y ya está. Podría haber acabado allí. Ese podría haber sido el fin de su colaboración, pues no existía ningún tipo de compromiso que la obligase a hacer nada más de lo que ya había hecho, pero no se conformó sino que decidió apostar a lo grande.

Volvió a difundir el mensaje, esta vez por su lado a través de su cuenta de Instagram, otorgando la posibilidad a todos aquellos interesados en donar juguetes de dejarlos en su estudio Blessings, el cual permaneció abierto hasta las nueve de la noche del viernes. El objetivo era intentar alcanzar el número de juguetes que habían conseguido antes del desastre. Contra todo pronóstico, no sólo se consiguió recuperar ese número, sino que se lograron cien veces más juguetes que con los que habían contado al principio.

A lo largo de la tarde, recibieron más de 500 regalos de muchísimas personas que se acercaron al estudio, entre ellas, las hermanas Pombo, que también participaron. De la historia acabó enterándose prácticamente todo Madrid y algunos tuvimos la suerte de poder seguirla en directo a través de Instagram, gracias a las grabaciones que Olatz iba proporcionando sobre lo que sucedía y la cantidad de personas que llegaban constantemente al estudio. Incluso entre quienes no pudieron acercarse, muchos mostraron su apoyo a través de mensajes que Olatz fue recibiendo.

A la mañana siguiente, Olatz, junto con su marido y acompañada de sus tres hijos, se desplazaron a Cuenca para dejar los regalos. Más tarde, en una entrevista realizada por Alfa y Omega, relató lo siguiente:

Contamos a los niños que los Magos habían tenido un problema en Cuenca y que se trataba de una misión especial que nos encomendaban. Al día siguiente, cuando ellos abrían sus propios regalos sentían que habían sido partícipes de los que se abrían en Cuenca. Habían ayudado a los Reyes Magos”.

La solidaridad revolucionó Cuenca y contaron con un gran número de voluntarios para recibir los juguetes y embalarlos a toda prisa. Los Reyes Magos no tardarían en llegar. El Gobierno de Cuenca no cesó de dar las gracias a todas las personas que colaboraron y a su vez, Olatz, que no daba crédito y no cabía en ella de emoción, comenzó a aceptar entrevistas en la radio y en periódicos para relatar lo sucedido. El milagro había ocurrido. Del mal floreció el bien.


María Panadero 20 años, de Pamplona. Si quieres saber más, contacta con info@thesonder.space.

Le agradecemos con especial cariño a Olatz por su colaboración con The Sônder Space.

@blessings.es
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