Auténtico, ca. Adjetivo. Consecuente consigo mismo, que se muestra tal y como es.

Así es como comienza la campaña de este año del día mundial del síndrome de Down, y me sirve para contaros un poco más sobre mi vida. Yo quería hablaros de una persona AUTÉNTICA que ha pasado por mi vida.

Llegó un 20 de mayo de 2010 hace ya ocho años, al número 30 de la calle Barrial. Este regalo es mi hermano pequeño, Josemaría. Josemaría tiene síndrome de Down y es seguramente la persona que más me ha enseñado en esta vida junto con mis padres. Josete, como le llamamos en casa, está dotado de un cromosoma extra en el par veintiuno. Esta condición lo hace ser como es, único.

Josemaría lleva una vida sencilla, pero a la vez apasionante, no le hace falta más. Es un claro ejemplo de cómo no es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita. Para él, los abrazos, los besos y las palomitas son el pan de cada día. Es una de esas personas con las que es agradable estar y con las que siempre puedes pasar un momento divertido o aprender algo.

Siempre recordaré el día que mis padres nos dijeron que lo íbamos a adoptar, estábamos los nueve en la mesa cenando y dijo mi padre: ¿qué os parece si adoptamos un niño con síndrome de Down? Al principio me preocupé, pero fue verlo un par de meses después y darme cuenta de que había llegado a mi casa la cosa más bonita del mundo. Desde entonces nos ha ayudado a mí, mis otros siete hermanos y a mis padres a estar más unidos. Un año más tarde, mi padre fue diagnosticado de una leucemia mieloide aguda, y Josemaría fue el pilar donde nos apoyamos la familia haciéndonos más fuertes y superando la batalla no una, sino dos veces.

No sé si conoces alguna persona con síndrome de Down, pero son como un amplificador de alegría, a poco que les des un poco son capaces de multiplicarla y expandirla. Hoy son una especie en peligro de extinción, en muchas partes del mundo lamentablemente se les ve como un estorbo. Pero es sorprendente cómo ellos son capaces de sorprender al mundo y darnos un poco de ese cromosoma que a ellos les sobra y a nosotros nos falta. Es gracioso cómo actualmente muchos tratan de dar una imagen ficticia de quiénes son y llegan a dar la espalda a personas consecuentes consigo mismas.

El día 21 de marzo es un día para hacer apología de estas personas porque realmente hacen falta, personas que viven para los demás y que nos necesitan, que son auténticas. Por eso doy gracias a Dios y a mis padres por haberme dado la oportunidad de haber conocido a Josemaría.

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